La falta de disciplina te impide lograr lo que te propones.




Uno de los mayores problemas que enfrentamos cuando queremos cambiar algún hábito es la falta de disciplina. Tal vez tú tienes muy claro lo que quieres lograr, pero esta falta de disciplina te impide lograr lo que te propones.
Ser disciplinado facilita el camino, te hace ser constante y dominar esos impulsos innecesarios que obstaculizan el camino hacia tu meta. Simplemente porque la disciplina es una herramienta poderosa.


Ser disciplinado nos garantiza tener buenos resultados en todo lo que nos proponemos. Lamentablemente muchos de nosotros no hacemos uso de esta herramienta.
Simplemente porque ser disciplinado es incómodo: Significa que hay que hacer algo que, en ese momento, no queremos hacer y esperar una recompensa que aún no podemos ver. Además, nos obliga a dominar nuestros impulsos y urgencias (lo que es tremendamente difícil).




¿Podrías hacer algo que no quieres con el fin de obtener un resultado que realmente quieres? Si la respuesta es NO. Quiere decir que necesitas ser más disciplinado. La auto-disciplina implica actuar de acuerdo con lo que piensas (y lo que te propones) en lugar de actuar cómo te sientes en ese momento. ¿Cuántas veces has pospuesto la alarma en la mañana? ¿Cuántas te has planteado el típico “mañana empiezo la dieta”? ¿El lunes me levanto a correr? ¿Qué pasa cuando tienes mucho trabajo, pero checar Facebook puede más?




Todos tenemos puntos fuertes de nuestra personalidad, así como ciertas debilidades, pero la clave es centrarse en esos puntos fuertes y lograr entrenar la disciplina.
Entrenar la disciplina dentro de nuestra rutina es sumamente importante.
Lo que quiere decir que todos logramos ser un poco más disciplinados, podemos obtener beneficios en todas las áreas de nuestra rutina. La disciplina implica un cambio de mente lo que adicionalmente te ayuda a tener más constancia para lograr todo lo que te propongas.
Aquí te dejo algunos ejemplos en los que ser un poco más disciplinado se traduce en una mejora completa:

En el trabajo o en la escuela: retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables (la procrastinación) se borrará de tu rutina. Porque la disciplina te ayuda estar concentrado durante más tiempo sin caer en la trampa de las distracciones innecesarias. Terminando con éxito todo lo que tienes pendiente.


En casa: la disciplina te permite ser más organizado y hacer esas tareas hogareñas que no nos gustan como: limpiar, ordenar, lavar ropa, etc.

En tu alimentación: la disciplina te facilita el camino para cocinar en casa, comprar mejores alimentos, elegir mejor en los restaurantes y evitar las “tentaciones” poco saludables.

En el ejercicio o en tu deporte: ser disciplinado te motiva a hacer tu rutina o tu entrenamiento de forma habitual, aunque no tengas muchas ganas o mucha motivación.
Aunque suene como algo muy complicado, es un sacrificio totalmente necesario, simplemente porque cuando te vuelves más disciplinado y gozas de esta poderosa herramienta puedes vivir más libre, crear nuevos hábitos y tomar decisiones más saludables sin mucho esfuerzo.
Además, no tienes nada de qué preocuparte porque entrenar la disciplina en tu rutina diaria, no es tan difícil como parece.




Aquí 3 acciones cotidianas te ayudarán a entrenar tu disciplina de forma práctica:

1.- Lava los trastes que uses inmediatamente después de comer o beber
Tal vez te guste lavar los trastes o tal vez no. Olvida todo eso y simplemente hazlo, sin excusas. Es un ejercicio sencillo y tal vez no tenga nada que ver con tus metas o con los hábitos que quieres cambiar. Pero, sí es una forma de dominar tus impulsos, hacer algo que no quieres y tomar acción sin posponer. Es sólo un pequeño paso: cuando termines de comer cualquier alimento o bebida, lava lo que usaste inmediatamente. Te sentirás mejor una vez que lo hagas de forma constante.


2.- Haz tu cama justo después de levantarte
Parece mentira, pero esta acción tiene más beneficios de los que te imaginas. Tener que hacer un espacio de algunos minutos para tender tu cama es un poderoso ejercicio: simplemente porque no hay urgencia de hacerlo y nada malo pasará si no lo haces en ese momento; pero tú te obligas a hacerlo como un entrenamiento de disciplina. Además, se ha visto que dejar hecha la cama mejora tu productividad. Te da la sensación de que “la primera tarea del día está cumplida” y te motiva a continuar con las que siguen. Además, cuando vuelvas a casa el orden te ayudará a relajarte y a disfrutar el resto del día con menos pendientes sin hacer. e.


3.- Acaba de bañarte con agua fría
Si eres más valiente, empieza con la terapia del baño de agua fría. Pero, si estás iniciando tu camino hacia una vida más disciplinada, empieza a bañarte con agua tibia (o como tú la prefieras) pero termina los últimos minutos con agua fría. Esta simple acción te obliga a enfrentar una incomodidad y a luchar con tus propias excusas. Hacer estas acciones cada día entrenarán tu mente a la disciplina. Y entonces facilitará el camino para mejorar tu auto-control. Por ejemplo: comer verduras (aunque quieras comer papas fritas) o hacer unas cuantas flexiones (a pesar de que prefieras ver televisión) o terminar de estudiar (aunque quieras checar tus redes sociales).




Si no puedes adoptar las 3 acciones, comienza con una y ve aumentando la que sigue.
Existen muchas más actividades que te ayudan a mejorar tu disciplina como, por ejemplo: usar hilo dental después de lavarte los dientes, acomodar tu ropa siempre en su lugar, cocinar en casa por lo menos una comida, tomar agua, separar la basura, etc.

Acciones como éstas se convierten en un círculo virtuoso: Ser disciplinado te ayuda a formar hábitos y algunos hábitos te ayudan a ser más disciplinado.