¿A ti te enseñaron a ahorrar?




Si, es casi seguro que alguna vez tuviste una alcancía. Pero a la gran mayoría de nosotros, no nos enseñaron a administrar el dinero, es más, el dinero era un tema casi tabú en nuestra infancia. Sabíamos que a veces se podían comprar cosas y a veces no, pero rara vez sabíamos algo sobre las finanzas familiares.




Lo que sí es un hecho, es que todos necesitamos saber administrar nuestro dinero y aprender a hacerlo bien. Cuanto antes lo aprendamos, mejor, pues alcanzaremos nuestras metas más fácilmente y evitaremos muchos problemas y dolores de cabeza. Por ello, si tienes hijos, sobrinos o planeas tenerlos, lo mejor que puedes regalarles es educación financiera, la cual, por cierto, se aprende mejor a través del ejemplo.



¿A qué nos referimos con educación financiera? A enseñarles a administrar su dinero y a hacer buen uso de los servicios financieros. Empieza explicándoles que no todo lo que reciben se lo deben gastar, enséñales cómo hacer un sencillo presupuesto y a definir metas para su ahorro. Llévalos al banco, ábreles una cuenta y habla con ellos de dinero. Es bueno que los niños tengan un ingreso semanal o mensual, aunque sea pequeño, y que aprendan a administrarlo. Una idea es que su ingreso lo distribuyan en tres partes, una para gasto corriente (la escuela o alguna chuchería que quieran), otra para ahorro de corto plazo, como para comprar un juego de video o una nueva bicicleta y otra más, en el banco, generando rendimientos y con la finalidad de que lo utilicen cuando sean mayores de edad (pagar parte de su educación, un automóvil o un viaje). Lo fundamental en este caso, es que los niños tengan acceso a los estados de cuenta y el hábito de ahorrar más, que sepan que ese dinero es suyo, que nadie lo tocará y que, llegado el momento, podrán disponer de él.



Adicional a la cuenta de ahorro, es bueno explicar frecuentemente a los niños cómo funcionan las finanzas en su casa, que los padres trabajan, pagan las cuentas y ahorran para metas de corto, mediano y largo plazo. Una encuesta que hizo Amafore entre universitarios, revela que la mayoría de ellos no saben de qué vivirán sus padres durante su retiro, así que podemos empezar por hablar con los niños de por qué los abuelos ya no trabajan y de qué viven, así como de los planes que tenemos como padres para nuestra jubilación para evitar que sean ellos los que tengan que hacerse cargo de nosotros. Es necesario hacerles ver la diferencia que hace prever esta etapa desde el momento en que empezamos a trabajar y no dejarlo cuando ya estamos muy cerca de terminar nuestra vida laboral.



Estos sencillos temas pueden hacer una gran diferencia en la vida de los niños que queremos, así que ¡manos a la obra!