MEJORA TU CONCENTRACIÓN CON EJERCICIOS PARA TU CEREBRO.




Las empresas tienen hasta 65% de pérdidas productivas por trabajador. ¿La causa? Un gran número de distractores y baja concentración. ¡Ejercita tu cerebro!

Cada minuto como profesionista estás expuesto a un sinfín de distractores dentro de las oficinas: la junta urgente, checar las redes sociales o atender a un cliente inesperado, son algunos casos que nos alejan de nuestros objetivos principales y se interponen con la productividad. Pero ganarle a estos momentos está dentro de nosotros mismos: en nuestro cerebro.




De acuerdo con Estanislao Bacharch, especialista en biología molecular y biotecnología y Director Académico de la Universidad Torcuato Di Tella de Buenos Aires, nuestro cerebro procesa más de 60 mil cosas diarias, dejándonos un pequeño rango para captar aquellas que son importantes y dejar a un lado las que no



Pero cuando hablamos de un ambiente laboral, vetar las cosas no es nada sencillo. Como profesionistas debemos desarrollar la capacidad de atender varias cosas en periodos de tiempo cortos, es decir, mejorar nuestra concentración.
“La concentración es la capacidad cerebral de poder enfocarse en un estímulo específico ocupando distintas áreas y funciones de nuestro cerebro. La concentración es fundamental para terminar de manera rápida y eficiente las tareas que nos proponemos, así como la clave para alcanzar una mayor productividad”. Alberto Ruiz Chow, neurólogo del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía.
De acuerdo con el experto, nuestra concentración como profesionistas también depende de factores externos que nos permitan potenciar nuestra capacidad de enfocarnos y que al mismo tiempo nos ayuden a ejercitar y estimular nuestro cerebro.




Larry Katz, neurocientífico y autor del libro “Mantenga vivo su cerebro”, asegura que existen ejercicios neuróbicos que permiten mejorar nuestras capacidades cerebrales y que podemos realizar de forma fácil y cotidiana. A estos ejercicios los nombró gimnasia neuróbica y consisten en cambiar el orden de nuestros hábitos, es decir, hacer las cosas al revés o alterar aquello que nos parece rutinario.



¡Practícalos!
– Utiliza tu reloj de pulsera en el brazo contrario al que siempre usas.
– Camina hacia atrás en tu casa, realizando tareas cotidianas. Si vas al baño, no lo hagas de frente, hazlo hacia atrás.
– Vístete con los ojos cerrados.
– Lee o ve fotos al revés, concéntrate en detalles en los que nunca habías puesto atención.
– Estimula tu paladar comiendo alimentos distintos a los habituales.
– Cambia el mouse de tu computadora al otro lado de la mesa.
– Busca una foto que te llame la atención en una revista. Después piensa en 25 adjetivos que describan a la imagen.
– Si vas a un restaurante, ¡pon a trabajar tu mente! Trata de identificar los ingredientes que componen a tu platillo.
–Selecciona una frase de un libro e intenta formar distintos enunciados que sean similares. También puedes utilizar las mismas palabras, pero para hacer distintos enunciados.
– Toma el diccionario y aprende una nueva palabra por día.
– Si caminas al trabajo, prueba rutas distintas, también funcionaría en bicicleta.
Ejercita tu cerebro, te sentirás mejor y tu rendimiento y concentración aumentarán notablemente. Diviértete creando tus propias rutinas.