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Método de la palma de la mano para una alimentación saludable


Para saber donde apareció esta idea tenemos que ir a África. Allí, en Zimbabue, el doctor Kazzim G.D. Mawji, un reputado médico especialista en diabetes centró sus esfuerzos en conseguir que la población aprendiera a alimentarse correctamente con el fin de prevenir el impacto de esta enfermedad.
Ante el elevado grado de analfabetismo, comprendió que debía diseñar un método que fuera sencillo, visual y al alcance de todos.
Y así ideó el conocido como Zimbabwe Hand Jive.
Lo que nació como un rudimentario método local terminó dando la vuelta al mundo: el doctor Mawji lo expuso en la Global Medical Conference on Diabetes Education, celebrada en 1993 en Indiana, y su éxito fue rotundo.


Es muy importante enseñar a un paciente la cantidad de alimentos que debe ingerir, y todos sabemos que es difícil calcularla de una manera rápida, sobre todo cuando estamos fuera de casa.
Una buena manera de calcular las cantidades es por su volumen, usando como medida, algo tan habitual como nuestras manos.

– Palma de la mano: Tamaño de la ración de proteína animal.
– Puño cerrado: La cantidad de arroz, pasta y otros cereales.
– Yema del dedo índice: Indica la cantidad mantequilla o azúcar.
– Dos dedos: Para el queso y otras grasas.
– Dos manos juntas: Es la equivalencia de la cantidad de verduras y hortalizas.
– Cinco dedos: Nos recuerdan que tenemos que comer 5 veces al día: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena, además del número de raciones de fruta y verdura diarias.

5 formas de dejar de desperdiciar comida (y ahorrar dinero)


¿Qué pasa cuando compramos comida?, ¿La lavamos correctamente y la almacenamos para que no se deteriore? ¿Nos tomamos el tiempo para calcular las cantidades necesarias? La mayoría de las veces no lo hacemos.
Afortunadamente, existen varios métodos para evitar desperdiciar tanta comida, en los que también podemos incluir ahorro de tiempo y dinero.





1. Planear la comida de la semana


Puede sonar como una pérdida de tiempo, pero ayuda. Planificar nuestro menú con anticipación incluye hacer menos visitas a las tiendas o mercados de comestibles, lo cual también implica no perder tiempo entre los pasillos pensando que hacer de comer.

Hacer una visita al supermercado con una lista previamente pensada nos ayudará a ahorrar dinero y a no terminar tirando lo que compramos.

De este modo también evitaremos el gasto de comer en la calle.





2. Organizar una noche a la semana de recolección de sobrantes


Hay veces en las que no importa la planificación anticipada, inevitablemente habrá comida que terminará como desperdicio. Es importante recordar que cada hoja de espinaca marchita que tiramos se traduce en dinero perdido.

Así que antes de que todo se vaya a la basura, programemos una noche de exploración en el refrigerador y recolectemos las piezas sobrantes para preparar recetas fáciles: Mezclemos todos los pedacitos de verduras y preparemos una rica sopa o un omelette vegetariano para el desayuno.





3. Los alimentos congelados pueden ser de gran ayuda


Una buena opción es adquirir alimento congelado. Las verduras y las frutas congeladas puedes resultar perfectas: podemos tomar las porciones necesarias
y guardar el resto.

Esto significa que no se van a desperdiciar, ni ellas ni el dinero
que invertimos en ellas.

Esta opción también reduce tiempos al cocinar, pero si tienes tiempo puedes comprar verduras y frutas frescas, lavar desinfectar y congelas en porciones
para tu uso.




4. Pensemos dos veces antes de comprar a granel


Comprar a granel siempre será sinónimo de ahorro. Pero no si al final terminamos tirando a la basura una gran parte de esa compra.

Empecemos a aprender a diferenciar entre qué alimentos frescos comprar, cuáles elegir congelados y cuáles otros adquirir en grandes cantidades, como el papel higiénico, los cereales, el azúcar y el café.

Siempre hay que asegurarnos de que consumiremos todo lo que queremos comprar.



5. No olvidemos las fechas de caducidad


Las etiquetas que indican la fecha en la que los alimentos fueron empaquetados y/o en la que estarán caducos. También vayámonos por lo evidente: cómo se ve, cómo huele y cómo sabe.